Amarilis para despedir el año

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Amarilis para despedir el año

Los imponentes amarilis florecen dentro de casa en los meses más fríos del año ofreciendo los rojos rotundos, los suaves o vibrantes rosados y el blanco con matices de sus grandes corolas. Se trata de bulbos forzados, un recurso sin igual para conseguir una floración anticipada. Este año son la Planta protagonista de diciembre del Flower Council of Holland.

En diciembre, cuando el año va a despedirse, los bulbos forzados de amarilis (Hippeastrum) son inducidos a emitir largas y estilizadas varas que al cabo de unos días se coronarán con aterciopeladas flores rojas, rosadas, blancas... Año a año, sus cada vez más numerosas variedades se convierten en una elegante alternativa como adorno vivo de Navidad. Con una sola planta se puede conseguir un potente foco de atracción, todavía más poderoso si se disponen en grupo o en tiestos alineados, un despliegue que estas esbeltas plantas facilitan gracias a los pequeños tiestos en que se suelen alojar.

 

Con una sola planta de amarilis se puede conseguir un potente foco de atracción, todavía más poderoso si se disponen en grupo o en tiestos alineados.
Para florecer en pleno invierno, los bulbos forzados de amarilis necesitan el suave calor primaveral (15-18º) de un ambiente de interior, la temperatura que suele despertarlos cuando se les permite cumplir su ciclo natural al aire libre. Las varas florales, huecas y fuertes, emergen antes de que aparezcan las largas hojas estrechas y lisas típicas de estas bulbosas. Cada vara acaba en dos o más flores de corola simple o doble que duran varias semanas.

 

Los Hippeastrum pertenecen a la gran familia de las Amarilidáceas, de la que forman parte bulbosas muy conocidas, como los agapantos, narcisos, azucenas, alliums… Estas plantas, que se empezaron a cultivar en Europa hacia 1800, son originarias de las regiones tropicales y subtropicales de América, desde México y el Caribe hasta Brasil y Argentina.

 

Colores, tamaños y formas

Las 75 especies que reúne el género aseguran un amplio rango de colores y formas. A los clásicos rojos, rosados y blancos se suman constantemente nuevos tonos: alilados, verdosos, asalmonados, anaranjados, con suaves matices, o con rayas o bandas en contraste.

 

Dentro de la forma de trompeta habitual también hay variaciones en el tamaño de la corola. Entre los de flores simples destacan los del grupo Galaxy, cuyas corolas suelen superar los 16 centímetros de diámetro; Diamond, de 12 a 16 centímetros, y Colibrí, de menos de 12 centímetros. De todos ellos existe una versión con doble fila de pétalos (Double).

 

Los del grupo Spider emiten flores de unos 10 centímetros de diámetro, formadas por una multiplicidad de pétalos largos y estrechos que les dan un aspecto plumoso. Las del Butterfly, en cambio, se distinguen por la forma ligeramente oval de los pétalos, por lo general rayados, y las del Trumpet, por su forma notablemente alargada.

 

CÓMO CUIDAR LOS AMARILIS DENTRO DE CASA

• Cuándo comprarlos: En tu centro de jardinería podrás encontrar bulbos forzados de amarilis (y jacintos) ya plantados en sus pequeños tiestos desde mediados de noviembre. Mira que estén bien enraizados y no se suelten fácilmente del sustrato. Han de verse compactos y sin manchas, estrías o heridas; en el extremo superior debe resultar bien visible la yema floral. Cuanto más grande sea el bulbo más varas será capaz de emitir.

 

• Dónde colocarlos: Búscales en casa un sitio fresco (15-18º) y luminoso, pero fuera del sol directo; también admiten cierto grado de sombra. Una vez que empiecen a emitir las varas deberás girar regularmente los tiestos para evitar que se inclinen hacia la luz. Las temperaturas frescas contribuirán a que las flores duren más tiempo.

 

• Cuánto regarlos: Empieza regándolos poco y aumenta progresivamente la dosis de agua a medida que las varas vayan creciendo. El sustrato no se debe secar, pero el exceso de agua les resulta perjudicial.

 

• No los abones: El bulbo contiene todos los nutrientes que la planta necesita para desarrollarse. No hace falta que les aportes fertilizante.

 

• Tras la floración: Una vez que las flores se hayan marchitado, corta las varas y sigue regando —algunos expertos recomiendan diluir en el agua un fertilizante líquido equilibrado cada 7-10 días— hasta que las hojas empiecen a ponerse amarillas. A partir de entonces los bulbos necesitarán unos meses de reposo; deja que el sustrato se seque y trasládalos en su tiesto a un sitio fresco y oscuro. Deberás empezar a despertarlos a mediados de octubre: renuévales la capa superior del sustrato y comienza a regarlos de a poquito. El cambio de tiesto se debe llevar a cabo cada dos o tres años para renovarles totalmente la tierra.

 

• Los bulbos no forzados: Los bulbos de amarilis no forzados están disponibles desde octubre. Búscales un tiesto pequeño para que se concentren en emitir de inmediato las varas y entiérralos solo un tercio.


Un minijardín de amarilis contra una ventana que les proporciona mucha luz. El tamaño de los tiestos de estos bulbos facilita sus posibilidades decorativas. Copyright: Flower Council of Holland

Largas varas

Largas varas

Las flores de amarilis pueden alcanzar los 20 centímetros de diámetro. Los tallos florales, fuertes y huecos, surgen de un bulbo muy grueso y compacto.

Bien apretados

Bien apretados

Si el recipiente es grande conviene plantar varios bulbos para que estén apretados. Estas plantas necesitan un sustrato humífero, suelto y bien drenado.

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verdeesvida nº 83