Skimmia: una planta de Navidad diferente

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Skimmia: una planta de Navidad diferente

En noviembre, los densos ramilletes de botones de este arbusto de origen oriental alcanzan su más alta intensidad cromática. Parecen pequeñísimas bayas, pero son simplemente flores que permanecerán cerradas hasta marzo coloreando el jardín mientras la mayoría de las plantas están en reposo. La skimmia no es nueva en los centros de jardinería, pero en los últimos tiempos sus cultivares han ampliado notablemente la gama de púrpuras, rojos, rosados y dorados, ¡tan navideños!

Este arbusto (oficialmente llamado Skimmia japonica) tiene su mejor momento a partir de noviembre —este año es la Planta protagonista del mes del Flower Council of Holland—, cuando los matices rojos y las nuevas tonalidades rosadas y verdosas de sus ramilletes de botones florales alcanzan su máxima intensidad. El contraste con sus hojas verdes o (últimamente) variegadas no puede ser más bonito ni más navideño. ¡La skimmia lo tiene todo como planta de Navidad!

 

La aparición de nuevos cultivares de skimmias en los últimos años ha ampliado el abanico de tonalidades de los botones florales, el color y tamaño de las hojas y la altura de las plantas.
Pero ahí no acaba el atractivo de esta especie. En primavera, los botones se convertirán en minúsculas estrellas blancas o rosadas repletas de néctar para las abejas y con un intenso perfume a azahar. En los pies femeninos (ya que se trata de una especie dioica), las flores darán paso a pequeñas bayas rojas (no comestibles). Y el ciclo se reiniciará con la aparición de los primeros botones florales al final del verano. Pero, además, estos arbustos conservan a lo largo de todo el año su satinado follaje, formado por hojas coriáceas ovales. ¡Las skimmias se ven bonitas siempre!

 

Nuevos cultivares, más tonalidades

La primera skimmia llegó a Europa en 1838 y encontró cobijo en los invernaderos de los Kew Gardens de Londres. El género toma su nombre de miyama-shikimi, que es como se conoce a esta planta en Japón: miyama significaría monte, y shikimi, frutos tóxicos. Pertenece a la familia de las Rutáceas, como los Citrus, un parentesco que queda patente en las hojas, que desprenden un aroma cítrico si se estrujan. En estado silvestre, la skimmia crece en los bosques de China y otras zonas de Asia.

 

La aparición de nuevos cultivares en los últimos años ha ampliado el abanico de tonalidades de los botones florales, el color y tamaño de las hojas y la altura de las plantas. Las skimmias habitualmente alcanzan entre uno y 1,5 metros, pero ahora existen versiones enanas (dwarf) más compactas y redondeadas, ideales para macetas. Suelen ser de crecimiento entre lento y moderado.

 

Los cultivares más habituales en los centros de jardinería son los ‘Rubella’, que exhiben abundantes ramilletes de botones rojos y hojas con coloraciones rojizas en los márgenes en invierno. Pero ahora existen otras variedades rojas, como ‘Rubesta’, ‘Rubinetta’, ‘Red Dwarf ’ y ‘Magic Marlot’, de hojas con los márgenes crema. Y, además, cultivares con botones verdosos, dorados o con matices blancos, como ‘Finchy’, ‘Thereza’, ‘White Globe’, ‘White Dwarf ’, ‘Godries Dwarf Green’, ‘Fragrant Cloud’ y ‘Fragrant Delight’ (los dos últimos, perfumados). Las skimmias ‘Pabella’, ‘Obsession’, ‘Veitchii’ y ‘Temptation’ producen bayas de un brillante color escarlata, y la ‘Fructo Albo’, blancas.

 

QUÉ CUIDADOS NECESITA LA SKIMMIA

• Exposición: La Skimmia japonica proviene de los bosques, por eso crece mejor en semisombra o sombra, lo que favorece un desarrollo óptimo de las bayas. Vive bien incluso al pie de los árboles. Los márgenes de las hojas de los ejemplares expuestos a pleno sol se decoloran. También se puede cultivar dentro de casa como planta de interior.

• Rusticidad: Es moderadamente rústica. Puede resistir temperaturas de -10 grados (zonas 7-9), pero conviene protegerla de las heladas intensas y las corrientes de aire fuertes. Tolera bien la contaminación atmosférica.

• Sustrato: Prefiere un sustrato húmico, fresco, bien drenado y ligeramente ácido, como el de los rododendros (acidófilas). Si el pH del suelo es alcalino, el follaje puede desarrollar clorosis y volverse amarillento.

• Riego: Debe recibir agua de forma regular. No lleva bien la sequía, de modo que será necesario vigilar el riego, aunque tampoco soporta demasiada humedad en las raíces. El sustrato debe permanecer ligeramente húmedo, pero en ningún caso encharcado. Si se cultiva en un tiesto es importante asegurarle un drenaje perfecto.

• Fructificación: En su caso, al ser una planta dioica, para que el pie femenino produzca bayas es imprescindible la presencia de un ejemplar masculino. Con disponer de un pie masculino cada dos o hasta seis pies femeninos se asegurará la polinización. Los pies masculinos se distinguen por su forma, su floración ligeramente más vigorosa y sus flores con pistilo. Pide en tu centro de jardinería que te ayuden a identificarlos.

• Plantación: Se puede plantar todo el año, aunque las épocas más apropiadas son el otoño y la primavera.

• Poda: No la necesita. Además, los recortes podrían comprometer la floración siguiente o la producción de bayas. Si fuera precisa la poda debería hacerse antes de que se formen los botones florales.

• Abono: En primavera conviene darle un fertilizante tipo Osmocote.


Más información:

• Ficha Skimmia japonica

La forma redondeada y compacta de las matas de la skimmia la convierten en una planta perfecta para cultivar en tiestos. La variedad de colores contrasta con el verde oscuro del follaje. Fotos: Flower Council of Holland

Bayas rojas en los pies femeninos

Bayas rojas en los pies femeninos

Los pies femeninos producen pequeñas bayas carnosas de un color rojo muy llamativo. En la foto, el cultivar ‘Pabella’.
Foto: Flower Council of Holland

En el suelo del jardín

En el suelo del jardín

Con las skimmias se pueden crear macizos de gran fuerza cromática en el jardín, especiamente en las zonas de semisombra.
Foto: Flower Council of Holland

Reportaje completo

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página 32

verdeesvida nº 86