Un verano entre calas, azucenas y estrellas de Belén

Imprimir Imprimir  |  Enviar Enviar  | 

Un verano entre calas, azucenas y estrellas de Belén

Entre las bulbosas de verano hay un trío capaz de revolucionar con sus grandes flores tu terraza o tu patio: azucenas, calas y estrellas de Belén. Se pueden utilizar buscando variedad de colores o escogiendo solo las de floración blanca, mezclando las tres o apostando solo por una. Este año son la Planta protagonista de julio del Flower Council of Holland.

Calas, azucenas y estrellas de Belén son un trío de vivaces bulbosas que inician la floración en mayo-junio y la prolongan incluso hasta el invierno, según lo benigno que sea el clima. Este año las encontrarás ya plantadas en tiestos en los centros de jardinería, listas para empezar a florecer apenas despunte el verano. Su presencia en patios y terrazas siempre resulta espectacular.

 

Estas bulbosas pueden vivir a pleno sol o en semisombra. En las zonas demasiado calientes es importante evitar que reciban el sol de la tarde.
Las azucenas (Lilium) dan flores de seis tépalos impactantes en tamaño y colorido. Las más habituales forman parte del Grupo LA (Lilium longiflorum x híbridos asiáticos) y son de origen japonés, chino o coreano. La variedad es extraordinaria: las hay de flores de tonos lisos, desde el blanco, el lila y los rosados al carmesí, pasando por el amarillo y el naranja; otras lucen dos tonalidades con degradados e incluso punteados. Unos largos estambres rematados en grandes anteras (¡el polen mancha!) surgen en el centro de cada corola. Las hojas, de color verde intenso, alargadas y acabadas en punta, se alternan cubriendo totalmente los tallos. La floración empieza en mayo-junio y alcanza su pico en julio-agosto.

 

Las calas (Zantedeschia), los inmaculados alcatraces de las pinturas de Diego Rivera, ya no son exclusivamente blancas. Sus espatas en forma de cerrados embudos exhiben ahora gran variedad de colores: desde el amarillo limón y los rosados más diversos a los naranjas, rojos, púrpuras y violetas. Las destinadas a tiestos son mucho más compactas que las típicas de los jardines: recuerdan un apretado ramo de flores más pequeñas pero muy abundantes, entre lustrosas hojas verdes que en ocasiones lucen marcas plateadas. La floración se produce de mayo-junio a octubre.

 

Estrellas de Belén es el nombre común de los Ornithogalum, un género emparentado con los jacintos. Sus varas florales, desnudas de follaje, emergen de rosetas basales de hojas largas y acaban en racimos de flores de seis tépalos en forma de estrella, blancas por lo general. Las especies más habituales son la Ornithogalum saundersiae, que produce pequeñas flores blancas con un ovario negro muy decorativo en el centro, al cabo de largos tallos (0,50 a un metro). La Ornithogalum thyrsoides, que emite apretados racimos florales muy nectaríferos en varas de unos 50 centímetros. Y la Ornithogalum dubium, que da flores más grandes, blancas pero también en tonos amarillos o anaranjados, en tallos mucho más cortos: de 10 a 30 centímetros.

 

CULTÍVALAS ASÍ

A cambio de unos pocos y sencillos cuidados estas bulbosas de verano te brindarán muchos días de placer visual… y perfume vespertino en el caso de las azucenas.

• Emplazamiento: Pueden vivir a pleno sol o en semisombra. En las zonas demasiado calientes es importante evitar que reciban el sol de la tarde. Las azucenas prefieren tener los pies en la sombra y las varas florales al sol, y un sitio a salvo del viento, que puede estropear los tallos.

• Riego: Dales agua de forma moderada pero regular durante el periodo de crecimiento y floración. Las calas necesitan más agua (es una vivaz acuática) que las estrellas de Belén, que son xerófilas.

• Sustrato: Debe ser rico y humífero y a la vez drenar bien para evitar que los bulbos se pudran. Según la especie, los bulbos y rizomas carnosos son capaces de soportar la falta de agua durante periodos más o menos cortos.

• Abono: Cada dos semanas apórtales abono para plantas de flor para que sigan floreciendo mucho tiempo.

• Después de la floración: Como todas las bulbosas, necesitan pasar por un periodo de hibernación o latencia, durante el cual han de permanecer sin riego. Si el follaje se ha secado se debe cortar al ras. En el caso de las azucenas y los Ornithogalum dubium, los tiestos con los bulbos pueden permanecer todo el año en el exterior (sobreviven a temperaturas de -23º, zona 6), aunque siempre conviene acolchar el sustrato. Las calas (nativas de Etiopía y Sudáfrica) y las estrellas de Belén blancas (sudafricanas) se deben llevar a cubierto a partir de octubre o noviembre si las temperaturas bajan de -7º, y volver a sacarlas entre marzo y abril.


Más información:

Bulbos de verano: ¡plántalos en primavera!, Verde es Vida nº57, página 30 (ver en la web)

Estrellas de Belén blancas, azucenas amarillas y bitonos, y calas violetas y amarillo limón. Fotos: Flower Council of Holland

Flores blancas y tiestos de color

Flores blancas y tiestos de color

Para los coloridos maceteros junto a la piscina se eligieron solo plantas de flor blanca. Foto: Flower Council of Holland

Impactantes azucenas

Impactantes azucenas

Las azucenas ofrecen una extensa paleta de colores, desde el amarillo, el anaranjado intenso y el suave rosado de las de la foto al blanco inmaculado, una gran variedad de lilas y el rojo carmesí. Las hay con degradados y punteados. Foto: F.C. of Holland

Calas de colores

Calas de colores

Al blanco de toda la vida, las calas suman ahora tonos rosados, como las de la foto, amarillos, morados... Foto: Lindsay Schoenfeld

Estrella de Belén

Estrella de Belén

La flor blanca en forma de espiga del Ornithogalum thyrsoides surge en el extremo de una larga vara. Foto: Eral

Reportaje completo

nº 82 >>
página 34

verdeesvida nº 82