Cómo calcular el riego por aspersión

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Cómo calcular el riego por aspersión

Las sequías y periodos de calor cada vez más frecuentes y prolongados que caracterizan la actual situación climática en España obligan a reflexionar sobre el uso que se hace del agua en los jardines. El mayor consumidor es el césped, lo que exige planificar correctamente el riego ajustando la cantidad para disfrutar de una pradera bonita y sana evitando el despilfarro.

Riego automático: Para conseguir un riego eficiente del césped lo primero que se necesita es contar con un sistema de riego automático por aspersión o difusión bien diseñado y planificado. Regar con una manguera o unos aspersores puestos al azar lo único que garantiza es que se gaste más agua de la necesaria con un resultado poco satisfactorio.

 

La mezcla de semillas: Un dato clave es conocer las necesidades de agua de la mezcla de césped de la pradera. Los céspedes están formados por mezclas de semillas de diferentes especies: Festuca, Poa, Ray-grass, Agrostis, Cynodon... Cada fabricante ofrece varias mezclas para diversos usos y con mayor o menor resistencia a la sequía. Cuanta menos agua necesite la mezcla, más resistente será a la climatología, pero será un césped de hoja más ancha y un color verde menos intenso.

 

Para saber cuánto hay que regar lo realmente importante es saber la cantidad de agua que estamos aportando al terreno y si la distribución es la adecuada.
El terreno: Cuanto más franco-arenoso sea el sustrato sobre el que está implantado el césped, mejor drenará el exceso de agua y la hierba estará más sana. En terrenos más arcillosos, el agua drenará menos, de modo que será necesario reducir el aporte de agua un 15-20%, ya que con las altas temperaturas tan malo es el exceso como la falta de humedad.


¿Cuánta agua necesita el césped?

Por norma general, en la zona central de la península Ibérica un césped suele necesitar unos 10-12 litros/m² al día en la época más calurosa del año. A medida que nos desplazamos hacia la Cornisa cantábrica estas necesidades disminuyen un 30-40%; si es hacia Andalucía pueden aumentar hasta un 50%.

 

¿Cuánto hay que regar?

Respecto a cuánto hay que regar, lo realmente importante es saber la cantidad de agua que estamos aportando al terreno y si la distribución es la adecuada. Conocer la cantidad de agua que aporta el sistema de riego es sencillo. Basta adquirir un pluviómetro (lo encontrarás en tu centro de jardinería) y situarlo en un punto intermedio del sector de riego, al que se hará saltar 5 minutos. El dato de la cantidad de agua recogida en el pluviómetro se debe multiplicar por 12 para saber la precipitación por hora. Si en pleno verano debemos regar 10-12 litros/m², con una sencilla regla de tres se consigue saber el tiempo de riego preciso. Es importante tener en cuenta que los distintos tipo de aspersores y difusores dan precipitaciones diferentes. Por ello se ha de repetir esta prueba por cada tipo de dispositivos que haya en el jardín. También es importante saber que si se riega con agua de la red de agua potable de nuestra ciudad, la presión puede variar a distintas horas del día (generalmente suele ser menor en las horas de mayor consumo) y épocas del año. A menor presión, la precipitación de los emisores de riego será menor.

 

Según el mes del año, el riego se podría planificar de esta forma:

• Periodo primaveral: Cuando las horas de luz se alargan y las temperaturas empiezan a subir, lo recomendable es un riego cada dos días de unos 5-6 litros/ m² (5-7 minutos) desde abril hasta mediados de mayo, y de mediados de mayo en adelante, un riego diario de 5-7 minutos.

 

• Periodo estival: Esta época del año es el talón de Aquiles de los céspedes en la Península. Los veranos cada vez más largos y calurosos ponen a prueba la resistencia de la hierba. El césped debería recibir dos riegos diarios en la segunda quincena de junio y la primera de julio de un mínimo de 10 minutos cada uno, con la mitad de la dosis cada riego, por la noche y al amanecer. Al llegar a la época más caliente del verano, hacia finales de julio y principios de agosto, la hierba comienza a estar agotada, por lo cual la recomendación es que esos 10-12 litros/m² totales se espacien en forma de cuatro riegos diarios más cortos para que la humedad se reparta a lo largo de todo del día. Así se utilizará la misma cantidad de agua pero de forma más eficiente. Un horario orientativo de riego podría ser: a las 9 de la noche, 1 de la madrugada, 5 de la mañana, 9 de la mañana.

 

• Periodo otoñal: Aunque los otoños son cada vez más calurosos, los días son más cortos y disminuyen las horas de luz. Lo indicado es un riego diario de 5-6 litros/m² (5-7 minutos) durante la segunda quincena de septiembre, y un riego cada dos días en octubre.

 

• Periodo invernal: En esta época del año, el césped entra en parada vegetativa y se suele poner amarillento, incluso marrón. Aunque se pueda pensar que tiene este aspecto seco por falta de agua, la verdadera causa es el ciclo en el que se encuentra. Por lo tanto, regarlo es dilapidar agua y dinero.

 

Todos los tiempos aquí expresados son orientativos. Lo óptimo es adaptarlos a la demanda de la mezcla de césped en concreto, la ubicación de la pradera y las variaciones del clima.

 

Agradecemos a Agustín Bravo, jardinero proyectista y experto en instalaciones de riego, su colaboración en este artículo. 


Más información:

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Para no dilapidar agua regando zonas de paso o de áridos es imprescindible ajustar bien el ángulo de riego de cada aspersor o difusor del sistema. Foto: Shutterstock

Emisores más eficientes

• Desde hace unos años, los fabricantes de sistemas de riego lanzan aspersores y difusores cada vez más eficientes. Una de las mejoras importantes se ha centrado en conseguir que distribuyan mejor el agua haciendo que el tamaño de las gotas sea mayor para evitar que se nebulicen demasiado y las arrastre el viento o se evaporen con facilidad. Las toberas de alto rendimiento desarrollan un tamaño de gota más gruesa y uniforme y con menor consumo de agua para la misma pluviometría. Los modernos aspersores de turbina tienen un rendimiento superior a los de impacto.

• No se aconseja mezclar aspersores y difusores en la misma fase de riego. Al tener diferentes rendimientos y pluviometrías unas partes de la pradera se encharcarían y otras se quedarían secas.

Microaspersores

Microaspersores

El sistema de riego Colibrí de Claber cubre terrenos de 14 a 64 metros cuadrados combinando microaspersores de 90, 180 y 360° (en la foto). Trabajan a baja presión y distribuyen el agua uniformemente.
Foto: Claber

Aspersor oscilante

Aspersor oscilante

El aspersor oscilante emergente Opus 140 de Gardena ha sido diseñado para regar superficies cuadradas y rectangulares de dos a 140 metros cuadrados. El alcance y el ancho de aspersión son regulables.

Toma nota

• La utilización de grandes extensiones de césped en los jardines de la mayor parte de la península Ibérica y las islas se muestra cada vez más inviable dado el nuevo panorama climático. La tendencia en jardinería es reducir esas áreas a lo imprescindible y utilizar mezclas de céspedes más sostenibles, que no solo consuman menos agua sino que además necesiten menos siegas y abono.

• En periodos muy calurosos, las siegas deberían espaciarse cada 10-15 días. Un césped muy corto retiene menos la humedad y soporta peor el efecto del sol. Debería cortarse solo un tercio de la altura.

• En los meses más calurosos, la pradera suele amarillear aunque esté bien regada, ya que para esas fechas los nutrientes del sustrato están prácticamente agotados. Para remediarlo existen abonos de liberación lenta indicados para el verano.

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verdeesvida nº 85