Descripción
A pesar de su aspecto fresco y herbáceo, el Baccharis genistelloides o Baccharis trimera es un pequeño arbusto o subarbusto perennifolio vigoroso y resistente, dotado de singulares tallos alados con los márgenes ondulados. Las matas lucen un brillante color verde y desarrollan entre 50 cm y un metro de altura. En América del Sur, donde lo llaman carqueja, está presente en los más diversos biomas, desde el Cerrado, la sabana brasileña, y zonas más selváticas, como la Mata Atlántica, hasta los pastizales de la Pampa, lo cual revela su adaptabilidad a distintas condiciones climáticas y suelos, siempre que el frío habitual no baje de -5 grados. Se considera una planta de bajo mantenimiento, capaz de tolerar la falta de agua una vez establecida. Crece a un ritmo medianamente rápido.
Estructura, follaje, flores y frutos
Las plantas son erguidas, de silueta irregular y aspecto de alga, con un verde más luminoso en las puntas. Están formadas por multitud de cladiodos, tallos con extensiones planas —triples en su caso: trimera— que cumplen la función fotosintética que les correspondería a las hojas. Toda la planta desprende un suave aroma a mosto. Es una especie dioica, es decir, con flores femeninas y masculinas en pies distintos. Desde mediados del verano al otoño emite pequeños capítulos —las carquejas son asteráceas—, parecidos a los de los cardos; son de color blanco o crema (en la foto de la derecha) y ofrecen néctar a abejas y mariposas. En los pies femeninos se forman abundantes pompones de sedosos vilanos que facilitan la dispersión de las semillas por el viento. No es una especie invasora.
Cultivo y cuidados
Disfruta sobre todo del pleno sol, aunque se adapta a la sombra ligera. Admite todo tipo de suelos, siempre que sean frescos, es decir con un cierto grado de humedad, y bien drenados. Pueden ser incluso calizos, arenosos y pedregosos, aunque prefiere los humíferos; no acepta los muy pesados, compactados o empapados, sobre todo si hace frío. Soporta heladas cortas de -100, aunque suele perder la parte aérea. El riego ha de ser moderado y regular hasta establecerse; a continuación puede sobrellevar periodos de sequía si el suelo es fresco. Una poda baja al final del invierno dará pie a que rebrote con un aspecto más herbáceo, verde y denso; en ese momento conviene aportarle abono orgánico. No suele sufrir plagas y enfermedades. Resiste bien el viento y tolera los aerosoles marinos.
Usos
En praderas y borduras, mezclada con vivaces y otros arbustos en plantaciones naturalistas, en setos bajos informales, jardines en primera línea de mar, y tiestos.
Agradecemos a la paisajista Amalia Robredo la revisión de esta ficha y los consejos sobre cuidados.
Fotos: Floramedia

