Catorce (y más) geranios para aportar color, perfume o aire silvestre a la terraza (2ª parte)
En esta segunda parte del reportaje te mostramos más geranios interesantes por los colores y el perfume que desprende el follaje y las peculiaridades de las flores. Además, te enseñamos cómo cuidarlos para sacarles el máximo partido.
Pelargonium ‘Grandeur Deco’
En algunos Pelargonium zonale, la especie a la que pertenecen los más comunes, el follaje constituye un atractivo extra: en ‘Grandeur Deco’, las hojas son de color chocolate con apenas un filete verde en los márgenes (en la foto de la derecha y en el tiesto amarillo de la foto izquierda), y en ‘Mrs Pollock’, tricolores (en el tiesto rojo). En ‘Vancouver Centennial’*, el contraste verde-granate acentúa su forma palmeada (en el tiesto gris).
Pelargonium ‘Appleblossom Rosebud’*
Florecillas en forma de apretados capullos de rosa componen las umbelas de los geranios ‘Rosebud’, un tipo de Pelargonium zonale. ‘Appleblossom Rosebud’, que data de finales del siglo XIX, destaca por la delicada combinación de rosa claro y oscuro, pero existen cultivares monocolores. En España se produce el ‘Rosalinda’.
Foto 1 (abajo)
Pelargonium ‘Renate Parsley’*
Este híbrido florece largamente emitiendo masas de florecillas que parecen pensamientos, con dos pétalos burdeos con una mancha oscura y tres pétalos rosa claro que se oscurecen con los días. Las hojas, de tono verde agrisado y tacto afelpado, son ovales, con los márgenes dentados y un largo pecíolo. La planta tiende a colgar o a extenderse como un cubresuelos.
Foto 2
Pelargonium odoratissimum*
Las suaves hojas de este geranio huelen a manzana y se pueden utilizar para aromatizar bebidas y postres. Se desarrolla como un denso cubresuelos de 25-30 cm de altura y 60-90 cm de extensión. Desde la primavera al otoño emite abundantes florecillas blancas o levemente rosadas de cinco pétalos, reunidas en umbelas. Tolera la sequía una vez establecido.
Foto 3
Pelargonium ionidiflorum
A su larga y generosa producción de flores rosa intenso o fucsia con pedúnculos púrpuras, este pelargonio suma un espeso manto de hojas pequeñas, muy recortadas y con los márgenes encrespados, que huelen a apio. La planta es una pequeña mata compacta con silueta de cojín de 50 cm de diámetro y altura cuando está en flor. Resiste muy bien la sequía.
Foto 4
Pelargonium ‘Ardwick Cinnamon’*
Un aroma a canela con notas de nuez moscada del follaje distingue a este cultivar del Grupo Fragrans (híbridos de Pelargonium odoratissimum y Pelargonium exstipulatum). Las hojas, pequeñas pero abundantes, lobuladas y con los márgenes muy recortados, lucen un bonito tono verde agrisado. Desde la primavera al otoño se llena de delicados ramilletes de florecillas blancas.
Foto 5
Pelargonium x fragrans ‘Variegatum’*
Los matices blanco crema y verde claro de las variegaciones de este geranio remarcan el contorno de sus pequeñas y decorativas hojas con aroma a eucalipto. Forma matas densas y compactas de unos 40 cm de altura y extensión, de las que emergen perqueñas flores blancas con el pedúnculo púrpura, reunidas en umbelas. Como todos los fragrans, resiste la sequía.
Foto 6
Cómo cuidar los geranios para sacarles el máximo partido
• Luz y temperatura. Los geranios son vivaces y subarbustos de hoja perenne que en general necesitan abundante luz y al menos seis horas de sol directo al día para gozar de buena salud y producir una buena floración. Disfrutan sobre todo del sol de la mañana; en las regiones más calurosas pueden necesitar protección especialmente durante las horas centrales del día y la tarde. A falta de luz se ahilan y dan pie a matas poco compactas y desgarbadas. En su mayoría proceden de la región del Cabo, en Sudáfrica, por lo tanto pueden soportar perfectamente las altas temperaturas, como atestigua su extenso uso en Andalucía. En los lugares donde hiela conviene protegerlos o llevarlos a cubierto, aunque pueden soportar hasta -70 (zonas 9-11). Los más rústicos son los subarbustivos, que cuentan con una base leñosa.
• Riego y suelo. Como nativos de una región de clima mediterráneo, los geranios toleran bien cierto grado de sequía, a la que suelen responder reduciendo el tamaño de las hojas. Lo óptimo es esperar que se seque la tierra antes de regarlos, pero cuidando que no les falte agua en verano si se cultivan en tiesto. Es importante evitar el encharcamiento, que puede causar podredumbre radicular. Tampoco se deben mojar las hojas y flores al regar. Prefieren una atmósfera más bien seca. Crecen bien en todo tipo de suelos siempre que drenen bien.
• Abono. Al final del invierno, tras la poda principal, agradecerán una aplicación de abono orgánico. Los más floríferos precisarán además una fertilización periódica para alargar los meses de floración.
• Poda y limpieza. Al final del invierno conviene practicarles una buena poda para conseguir plantas bien formadas y densas. En muchos geranios, el control del crecimiento los incentiva a concentrarse en producir una floración más abundante. El pinzamiento de las ramas favorece una forma más redondeada y compacta, y algunas especies de desarrollo vigoroso pueden incluso necesitar podas regulares y/o un recorte al final del periodo de floración. Los esquejes sirven para multiplicarlos. Se recomienda eliminar de forma sistemática las hojas secas, flores marchitas y partes muertas o dañadas.
• Plagas. La polilla Cacyreus marshalli, cuyas orugas taladran los tallos causando serios daños a los geranios y gitanillas, es menos propensa a atacar a los más fragantes. En los centros de jardinería disponen de productos especificos para combatir esta plaga.
* Cuenta con el Award of Garden Merit (AGM) de la Royal Horticultural Society.
Más información:
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