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verde
es
vida
¿CUÁNTO HAY QUE REGARLAS?
Regarlas en exceso es el mayor error que se suele cometer con las
crasas. Demasiada agua y, sobre todo, un sustrato apelmazado y mal
drenado propician la aparición de hongos y la muerte de la planta. De
octubre a marzo no deberían regarse en absoluto, a lo sumo pulverizar
con agua el sustrato; en abril y mayo bastaría con regarlas dos veces al
mes, y en adelante, mientras haga calor, habría que darles agua una vez
a la semana o cada 10 días, especialmente a las que viven en maceta.
Antes de regar es fundamental comprobar que el sustrato esté seco.
Muchas de ellas precisan pasar un poquito
de frío en invierno para florecer.
• ¿Sol o semisombra?
Que procedan de zo-
nas semidesérticas no significa que todas las
crasas vivan bien a pleno sol. Las hawortias
y gasterias no llevan bien el sol directo, por
ejemplo, en cambio esa es la situación ideal
para ágaves, aloes, crásulas, echeverias, ka-
lanchoes, sédums... Los aenios y senecios,
por su parte, necesitan una luz tamizada en
las horas más calientes del verano.
Si se cultivan de puertas adentro, deben
situarse junto a una ventana donde reciban
mucha luz, preferentemente orientada al
sur, caso contrario se ahilarán y debilitarán.
Alrededor de abril, una vez que haya pasa-
do el peligro de las heladas tardías, agra-
decerán que se las saque al exterior, pero
habrá que habituarlas poco a poco: expo-
nerlas una hora un día, dos al siguiente,
y así hasta completar dos semanas. Este
mismo procedimiento conviene aplicarlo
Aeonium
Parecen pequeñas palmeritas con
sus rosetas de hojas generalmen-
te verdes
(A. arboreum,
en la foto
de arriba) en lo alto de un tallo
de aspecto leñoso más o menos
ramificado. En algunos cultivares
el follaje es borravino
(A. arboreum
atropurpureum)
, incluso negro
(‘Zvartkop’, abajo), crema (‘Sun-
burst’), o tricolor (‘Kiwi’). Mientras
más sol reciben, más intensos se
mantienen los tonos. Dan racimos
de florecillas estrelladas. El géne-
ro es oriundo de las Canarias y
abarca unas 40 especies.
Cotyledon
Las especies y variedades más
decorativas de estas crasas su-
dafricanas lucen gruesas hojas, a
menudo recubiertas de una pátina
blanca de aspecto ceroso que las
protege del sol, por ejemplo la
C.
undulata,
de márgenes ondulados
(foto de arriba), o la ‘Happy Young
Lady’, alargadas y con acentos
morados (abajo). Conviene no tocar
el follaje para no dejar marcados
los dedos. En la
C. tomentosa,
las
hojas lucen un suave y denso ter-
ciopelo gris, con pequeñas motas
marrones en los bordes.
Crassula
La diversidad de formas de las
especies del género
Crassula
es
asombrosa: además de la popular
C. ovata minor,
con su silueta de
arbolito y hojas redondeadas, ideal
junto con las
C. ovata
‘Compact
Sunset’ y ‘Gollum’ para simular
pequeños bonsáis, hay crásulas
que parecen rizos (‘Hottentot’),
cola de animal (‘Pangolin’, en la
foto de arriba) o templo (‘Buddah’s
Temple’). La ‘Campfire’ tiene hojas
escarlata (abajo); la
C. ovata
‘Jade
Sunset’, doradas, y la
C. exilis coo-
peri,
grises con pecas moradas.
Echeveria
Las mexicanas echeverias suman
unas 150 especies que se distin-
guen por sus rosetas formadas
por hojas de tono generalmente
verde azulado
(E. glauca, E.
elegans).
También las hay rosadas,
aliladas
(E.
‘Perle von Nürnberg’,
E. violescens)
e incluso moradas.
Algunas exhiben ribetes de color
en el borde liso de las hojas (foto
de arriba) u ondulado
(E. shaviana,
abajo, ‘Blue Curls’, ‘Crinoline’).
También las hay de hojas atercio-
peladas
(E. pulvinata
,
E. setosa).
Emiten atractivas varas florales.
FOTOS: SHAKKAI; M D’ORAZIO; FLORAMEDIA; EZEQUIEL COELHO; FAROUTFLORA
HORTULUS
LA EXTRAORDINARIA VARIEDAD DE LAS CRASAS
e
La terracota es el
material más adecuado
para cultivar plantas
crasas. Su porosidad
favorece la eliminación
del exceso de agua.