Verde es Vida nº 83
20 verde es vida EN PRIMERA PERSONA tiempo, más riqueza, más cosas… Quería resaltar que la experiencia del jardín no solo tiene una dimensión estética y ética, sino también esta dimensión política que amplía y completa las anteriores. Los hábitos y valores que se necesitan para cul- tivar —constancia, paciencia, tenacidad, gratitud, humildad, palabra que proviene precisamente de humus— bien pueden guiar la búsqueda del bien común y mejo- rar la convivencia social, a mi entender. Un jardín es también una escuela de ética, un modelo de rectitud moral. ▷ EL PAPEL ANGULAR DEL JARDÍN ANDALUSÍ EN LA HISTORIA En su prolijo repaso de la historia de los jardines, Santiago Beruete reivindica el papel clave del jardín andalusí, cuyo arquetipo es el Patio de la Acequia del Generalife (en la foto). “Este jardín hispano- musulmán, arábigo-andaluz, hispano-árabe, andalusí, o como quiera que lo llamemos, no es fácil de definir en qué consiste. Se ha especulado mucho sobre cómo eran los jardines en Al-Ándalus con frecuencia sin demasiado rigor, muchas veces incluso desatendiendo los vestigios arqueológicos de que se disponía. Después de investigar sobre el tema, que me fascina, veo que su rasgo distintivo es su carácter recoleto: se organiza en patios cerrados, concatenados, intercomunicados, está hecho a una escala humana, y de algún modo el espacio está ritmado por el lenguaje de las fuentes. Podríamos decir que en él están en germen todos los estilos que después van a venir. Ya en él se adivina de algún modo esa trama racional y la voluntad de apropiarse del paisaje del jardín italiano, o la perspectiva teatral y la simetría de los jardines barrocos franceses, o la abolición de las barreras visuales y la imi- tación de la Naturaleza que hacen los paisajistas neoclásicos ingleses. En el jardín hispano-musulmán está presente el código genético de la historia de la jardinería posterior”. Y al mismo tiempo, “resume, asimila muchas herencias y tradiciones de jardines nacidos en el entorno del Mediterráneo, como el impluvium romano, los jardines de los templos griegos y palacios bizantinos, los charbagh persas y los monasterios paleocristianos. Los jardines de Al-Ándalus tienen detrás una historia milenaria, pero también la habilidad de sintetizar fuentes muy distintas y crear un modelo diferenciado. Descienden de una larga y milenaria tradición y al mismo tiempo son pioneros de lo que después iba a venir”. “Los jardines de Al-Ándalus descienden de una larga y milenaria tradición y al mismo tiempo son pioneros de lo que vendría después” concepción de una buena vida. Soy de la idea de que ver crecer lo que plantamos es una de las fuentes más genuinas de gozo. Usted señala conexiones entre la utopía y la jardinería. La utopía es también el deseo de un mundo mejor, una vida mejor. Tanto el jardín como la utopía transmiten la idea de que un mundo mejor es posible; traducen, el jardín en un lenguaje senso- rial y plástico y la utopía en un lenguaje literario y filosófico, las ideas de felicidad y buena vida que se hace cada época. En las dos sílabas de la palabra jardín cabe de alguna manera la inmensidad de los sueños humanos. La utopía se respira en los jardines del mundo porque son fragmentos, imitaciones, reflejos del paraíso terrenal, que es el arquetipo de todas las utopías que después han venido. El libro revela las contribuciones de la filosofía utópica al arte del jardín y de la importancia del jardín en la historia de las ideas utópicas. De alguna manera, los jardines realizan materialmente los sueños utópicos de cada época, sustan- cian, dan forma, visibilidad, a los ideales de perfección que tiene una sociedad. Desde su punto de vista, ¿qué ideas, qué cosmovisión expresan los jardines que se están realizando en estas dos primeras décadas del siglo XXI? El movimiento naturalista de las nuevas perennes de Piet Oudolf y la vuelta a un jardín más silvestre lo enmarco en un con- texto más sociológico. Me hago la siguiente reflexión: según las Naciones Unidas, de acuerdo a informes publicados hace muy Háblenos del jardín como metáfora de la buena vida, una de las conclusiones que aparecen formuladas una y otra vez a lo largo de las páginas de su libro. Una de las ideas que presiden Jardinosofía es que los seres humanos siempre han estado ajardinando sus sueños. Siem- pre acaban engalanando con flores, con árboles, sus ideas de una buena vida, como si no pudieran vislumbrar la felicidad sin el verdor de las plantas. Los jardines nos revelan mejor que otras manifestaciones culturales nuestra cambiante, escurridiza, ALAMY / ALFONSO DE TOMÁS
RkJQdWJsaXNoZXIy MzMxMDk=