Verde es Vida nº 83

42 verde es vida FICHAS ¿COMER O NO COMER LOS MADROÑOS? Los madroños maduros —los muy rojos, a punto de desprenderse o en el suelo— tienen un sabor dulce y levemente ácido. Se pueden consumir crudos, aun- que siempre con moderación: el propio nombre es- pecífico, unedo, quiere decir solo uno, una recomen- dación teóricamente relacionada con la embriaguez que pueden causar, a pesar de que el porcentaje de alcohol que se suele encontrar en ellos es muy bajo. Lo más probable es que el consejo apunte a los problemas de estómago que puede acarrear su alta concentración de taninos. Los madroños se utilizan sobre todo para elaborar mermeladas (en Internet se pueden encontrar numerosas recetas) y vino, vina- gre, licor y aguardiente, gracias a la fermentación de los carbohidratos que contienen en gran cantidad. Madroño Arbutus unedo FOTOS: AXEL ROHDE; LOTUS JOHNSON DESCRIPCIÓN Este bello arbolito o arbusto de origen mediterráneo tiene la peculiaridad de florecer a la vez que maduran sus vis- tosos frutos, y todo ello sobre el fondo verde oscuro de su follaje perenne (junto a estas líneas). Lo hace, además, en otoño e invierno, convirtiéndose en un foco de atracción en el jardín o el patio en una época del año con poca pre- sencia de flores y mucha rama desnuda. Vive bien prác- ticamente en toda la Península y Baleares, siempre que no esté expuesto a temperaturas que bajen de -17º (zonas 7-10), y soporta bien la sequía y el calor. Crece lentamente y suele desarrollar entre 1,5 y cinco metros de altura. PORTE, ESTRUCTURA Y FOLLAJE El esbelto madroño ramifica profusamente desde la base, lo que da lugar a frondosos ejemplares de tipo arbustivo (junto a estas líneas). Las ramas son rojizas cuando jóvenes y las más viejas se revisten de una corteza grisácea escamosa. Sus lustrosas hojas coriáceas, alargadas y acabadas en punta, se parecen a las del laurel, aunque con los márgenes aserrados. FLORES Y FRUTOS A partir del otoño y durante todo el invierno emite peque- ñas flores blancas o rosadas en forma de urna, reunidas en panículas colgantes con pedúnculos rojos. Son necta- ríferas. Los carnosos frutos, también llamados madroños, son bayas esféricas de 1,5-2,5 centímetros de diámetro y superficie granulada. A lo largo de un año van pasando por todas las tonalidades del amarillo y el naranja antes de alcanzar un radiante tono escarlata al madurar. Su dulce pulpa amarilla es comestible y contiene diminutas semillas. CULTIVO Y CUIDADOS Le gusta el sol pero vive bien en sombra parcial. Aunque es una ericácea y, por lo tanto, prefiere los suelos ácidos, también se adapta a los calizos; pueden ser pobres o ricos, la condición esencial es que sean profundos, frescos y bien drenados. El exceso de abono puede convertirlo en presa fácil de los pulgones, en cuya secreción surge el hongo negrilla que ennegrece las hojas y dificulta la fotosíntesis. No sobrevive a los trasplantes, dadas sus profundas raíces pivotantes, pero retoña con facilidad incluso tras el fuego. Necesita riego moderado pero regular. Se puede podar ligeramente, si fuera preciso, para mantener la forma. USOS Se puede utilizar como ejemplar aislado o en grupos. Vive bien en maceta, siempre que sea grande y profunda. temperatura media y alta pleno sol cualquiera, suelto, profundo, drenado riego moderado hoja perenne flor: otoño- invierno frutos vistosos

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