Entrevista con el viverista Enric Sancho: âLa jardinerĂa no es copiar y pegarâ
Habrá botánicos que sepan de plantas mediterráneas mucho más que Enric Sancho, pero el conocimiento técnico del prestigioso viverista incide en aspectos esenciales para su incorporación a los jardines: cómo se comportan en condiciones concretas de clima, suelo y orientación, cuánta agua necesitan, qué mantenimiento. Precisiones para una jardinería mediterránea realmente sostenible.
Entrevista_ Elita Acosta, directora editorial de Verde es Vida
La observación directa de las plantas mediterráneas en la naturaleza, de su comportamiento en la fase de producción y su adaptación a distintos tipos de proyectos no solo en España ha proporcionado a Enric Sancho un bagaje de conocimientos tan amplios como pormenorizados. Por eso, la frase que más ha repetido a lo largo de esta entrevista es: “La jardinería, la naturaleza, no es un copiapega”. Y mucho menos una jardinería de tipo naturalista que en el ámbito mediterráneo tiene que afrontar las dificultades de un clima cada vez más caliente y seco en verano. Reacio a las simplificaciones, en esta entrevista aborda muchos de los clichés y las dudas a las que se enfrentan hoy en día paisajistas y aficionados.
Empecemos por el suelo: se suelen aplicar enmiendas orgánicas para mejorar su estructura y textura y darle a la plantación un buen impulso inicial, pero también hay quien hace lo contrario: reducir la riqueza. ¿Cuál es su recomendación?
No veo mal que se haga una pequeña enmienda. Si es pequeña y siempre y cuando se mezcle bien con el suelo ya existente. Pero lo que se acaba haciendo habitualmente es echar encima del suelo que sea una capa de 20, 30, 40 cm de un material física y químicamente totalmente diferente. Lo que desaconsejo totalmente es que se generen dos capas totalmente distintas. Si tenemos un suelo pobre, que se haga una pequeña enmienda está bien. Pero también tenemos otra opción: no hacer ninguna enmienda y adaptarnos al suelo que tenemos y, desde ese punto de partida, escoger una paleta de especies. No hay suelos buenos y malos, hay suelos, y a partir de ahí depende de las expectativas que tengamos. Cuanto más orgánico sea el suelo, una planta mediterránea posiblemente dure menos tiempo, ya que vivirá únicamente en esa capa de suelo bueno, cuando lo que interesa es que la raíz profundice muchísimo. Esa planta vivirá en una especie de maceta y cuando no tengamos agua o atravesemos una sequía, aquello no funcionará.
¿Cuál es su opinión sobre los jardines de grava?
El jardín de grava es una opción interesante mientras no se haga una capa inmensa: pienso que con 5-6 cm es suficiente. Hay gente que las está haciendo de 10-15 cm y no digo que sea una mala opción, pero hay que tener en cuenta que en ese caso se necesita una mayor aportación de agua inicial para que esa planta viva y no se acabe deshidratando. Además, con las capas gruesas la descomposición de hojas, tan importante para la flora mediterránea, no se acaba incorporando al suelo. Una pequeña capa evita la deshidratación del suelo, pero tampoco es tan gruesa como para impedir que la descomposición de hojas se incorpore. En otros casos el inconveniente es un tema de costes también: si a la grava la tenemos a 200 kilómetros acaba siendo un contrasentido.
¿Está de acuerdo en que la sequía se debe asumir como una oportunidad y no como una limitación?
Más que una oportunidad o una limitación, la sequía es lo que hay. No es algo que podamos discutir si nos gusta más o menos, es lo que tenemos y lo que nos viene, por lo tanto lo que necesitamos es adaptarnos. Evidentemente es un cambio de paradigma: vamos hacia nuevos tipos de especies, de gestión de agua, de jardines, pero son oportunidades al fin y al cabo. Nos limita en cosas, por supuesto, pero una limitación no significa lamentarse sino adaptarse a las nuevas condiciones.
En los últimos años, con el incremento de los episodios de sequía tanto en intensidad como en duración, se percibe como algo censurable y poco ecológico el riego en los jardines. ¿Cree que en España es factible una jardinería sin riego?
Yo pienso que estamos en un efecto péndulo, en el que pasamos de una jardinería donde no se tenía en cuenta el consumo de agua a querer jardines sin agua. ¿Son posibles? Técnicamente sí, pero socialmente yo pienso que no. Según nuestra mentalidad del sur de Europa no estamos habituados todavía a ver jardines secos en verano. Posiblemente en 20-25 años sí lo estemos, pero tengo muchas dudas.
¿Cuánta agua necesitan realmente las plantas mediterráneas?
Decir una cantidad sería engañar: no hay una cantidad definida. Depende de la zona: no será lo mismo Amposta que Sevilla o Alicante. Simplemente, la cantidad justa e imprescindible. En nuestro vivero estamos manteniendo nuestros jardines, contando con el agua de lluvia, que no es mucha, con unos 50-60 metros cúbicos anuales adicionales como mucho. En Toledo será una cantidad más alta, y en zonas donde haya más lluvias será un poco menor. Esto no va de copiapegas. Influyen la humedad ambiental, los vientos, la orientación… Hay muchas situaciones y se necesita mucha observación para definir en cada caso qué cantidad es la mínima imprescindible para poder mantener la estructura foliar en verano.
¿Cómo se deben regar estos jardines? Hay quienes rechazan el riego por goteo, por ejemplo, y recomiendan el riego por aspersión o con manguera, a ojo.
La idea de usar manguera, como concepto, la acepto, pero se necesita un jardinero muy fino, caso contrario puede destruir los alcorques en unos minutos. Pero también hay que asumir el coste de un jardinero que esté todo el día regando. Además, en un jardín con 50 plantas no hay inconveniente en utilizar una manguera, pero ¿y si tienes 5.000? Yo digo muchas veces que ecología es economía también. Si estamos todo el tiempo con el efecto péndulo y pasamos de un gasto desmesurado a que no utilicemos goteo... Yo no me quejo del sistema de goteo: bien utilizado es fantástico, pero debe diseñarse muy bien, con unas pautas muy bien definidas.
¿Y el riego por aspersión?
Como concepto es muy bueno: la aspersión es como la lluvia que va cayendo poco a poco hasta empapar. Yo lo uso. Pero tiene un inconveniente: si no se densifica mucho la plantación aparecen muchas malas hierbas.
¿Qué grado de mantenimiento exigen las plantas mediterráneas? Se habla de jardines de bajo mantenimiento, pero a cambio hace falta conocerlas más y mejor.
No es en sí un mantenimiento más difícil, pero, por ejemplo, las podas deben hacerse cuando tocan y para eso hay que conocer las plantas, observarlas, tener en cuenta las temperaturas, cómo fructifican... Estamos en una fase en la que a muchos jardineros les cuesta asumir el mantenimiento de estas plantas; en unos años, cuando su uso sea más común, eso cambiará. Pero aquí hay una equivocación bastante frecuente, que es pensar que las especies de bajo consumo de agua no necesitan mantenimiento. Sí lo necesitan y además debe hacerse muy bien. Insisto: hay que conocer muy bien las plantas que usamos, cómo se mantienen y cómo se gestionan. Ya no vale decir: todos los años podamos las plantas en esta época.
¿Ese es el principal reto que suponen estos jardines mediterráneos naturalistas?
Sí, básicamente el desconocimiento de las especies. No todas necesitan la misma cantidad de agua en el mismo tipo de suelo, por ejemplo. En proyectos muy a menudo vemos que en el momento del diseño de la plantación se ponen juntas especies que exigen diferentes condiciones, con lo cual el manejo se vuelve mucho más complicado. El futuro es crear hidrozonas, es decir, zonas con exigencias de agua muy semejantes y, sobre todo, en base a un conocimiento del suelo donde estamos. Cada proyecto es único, no vale un copia-pega. Hay un proyecto pionero en Cataluña de un jardín público donde únicamente se aportó agua en la fase de plantación y ahora vive sin riego; se hizo una selección de especies, se plantó hace un año y está muy bien.
¿Se está evolucionando hacia la creación de comunidades de plantas en los jardines?
Es decir, ¿buscar plantas que tengan mucha afinidad entre sí desde el punto de vista de los requerimientos de cultivo y puedan convivir en comunidad? Lo veo en un porcentaje todavía muy bajo de los casos: diría que en un 2%, no más. Lo más habitual son los proyectos con especies muy generalistas. Lo que no vemos o vemos muy poco es esta afinación en especies con consumos de agua semejantes. Para crear comunidades de plantas aquí todavía nos falta mucho por recorrer.
¿Este es el camino, el futuro de la jardinería en España?
Es el futuro, no hay más opciones. Evidentemente, tampoco se puede decir que todos los jardines en el futuro van a ser así. Habrá espacio para un césped, para un jardín japonés... pero insisto en que debemos conocer muy bien las plantas que queremos utilizar.
¿Qué familias o géneros de plantas merecerían que se les preste más atención por las posibilidades que ofrecen en la jardinería de bajo riego?
Cuando busco plantas en un sitio donde no he estado nunca, siempre me baso en dos familias: labiadas y leguminosas. Hay muchas más, por supuesto, pero para mí esas dos son la base de los proyectos del futuro en el que estamos ya metidos. En cuanto a géneros, me fascinan Salvia, Teucrium y Phlomis. De Almería, que es una zona que nos aporta especies interesantísimas, es nativa una que me gusta mucho, el Phlomis purpurea subsp. almeriensis, de hojas muy blancas. Dentro de las leguminosas hay por ejemplo muchas tipologías de Genista, entre muchísimos arbustos muy tolerantes a la sequía.
La función de los jardines experimentales
“Lo importante es saber cómo se adaptan las plantas”, recalca Enric Sancho. De ahí la importancia que otorga a sus jardines experimentales. “Muchas plantas que en la naturaleza viven en unas determinadas condiciones, cuando se domestican necesitas saber cómo se adaptan tanto en fase de vivero como de obra”, explica. “Si simplificas pensando que esta especie que vive en un suelo seco vivirá únicamente en suelo seco, probablemente necesite mucha más agua cuando esté domesticada. Por el contrario, hay especies de alta montaña que al domesticarlas no necesitan casi agua. Algunas que viven en un suelo muy pobre cuando las domesticas necesitan un suelo mejor. Por lo tanto, nosotros probamos muchísimas cosas: cómo se adaptan en una pendiente, qué pasa con ellas en diferentes tipologías de suelo, en distintas orientaciones, sin agua, con un poquito de agua, con más agua. Testamos pH diferentes a los que tienen en la naturaleza: especies que suelen vivir en suelos ácidos las testamos en suelos alcalinos; algunas se adaptan y otras no. Y aún así, siempre hay cosas que se nos escapan”.
Enric Sancho
Es el director técnico de Cultidelta, hoy uno de los viveros de plantas mediterráneas más importantes de Europa. Desde su fundación en 1999 en Amposta, Tarragona, se centró en el cultivo de plantas mediterráneas, muchas de las cuales provienen de sus viajes de plant hunting por las islas del Mediterráneo —Creta, Baleares, próximamente Cerdeña—, el sur de España y el norte de Marruecos, especialmente. Esas plantas cazadas en forma de semillas o pequeños esquejes empiezan siendo cultivadas en sus jardines experimentales, donde son sometidas a las condiciones más severas. En la actualidad, Enric Sancho colabora regularmente con paisajistas de renombre desde una perspectiva de consultoría técnica. Sus plantas forman parte de importantes proyectos privados y públicos en España y otros países del ámbito mediterráneo, creados por los paisajistas españoles más prestigiosos, pero también por Piet Oudolf, Tom Stuart-Smith, Thomas Doxiadis, Luciano Giubbilei, Michel Desvigne y grandes estudios internacionales de arquitectura y paisajismo. A la labor de divulgación que lleva a cabo como conferenciante ha sumado la organización de DeltaLand, Jornadas Técnicas sobre Paisajismo Naturalista, que desde 2022 se celebra en Amposta todos los años en octubre.
Más información en www.cultidelta.com







