Introducir el rojo en el jardÃn: el más difÃcil todavÃa
El rojo es cálido y estimulante, pero su larga longitud de onda crea una sensación de proximidad a menudo abrumadora. No es un color fácil y atenuar su estridencia y lograr que juegue a favor en un parterre es todo un reto. Lo fue para Íñigo Segurola cuando plantó el Jardín Rojo, el último que creó en Lur Garden. La solución: usarlo solo con efecto puntillista, asociado con masas de verdes y follajes granates.
En un comienzo, el rojo no iba a formar parte de los esquemas de plantación de Lur Garden. “Lo tenía descartado”, dice Íñigo Segurola. “Su utilización en el jardín siempre me ha parecido muy agresiva, sobre todo cuando se hacen grandes masas de color”. Sin embargo, el Jardín Rojo, que da la bienvenida en su gran proyecto de Oiartzun, es la prueba de que siempre se puede encontrar un cómo.
Fue visitando el Jardin Plume de Normandía donde encontró la fórmula. “En su Jardín de Verano había mucho rojo, algo de naranja, algo de amarillo, y sobre todo mucho verde y granate”, cuenta el paisajista. “El rojo se trataba de una forma puntillista. Es un color que funciona muy bien cuando no es dominante sino sobre todo un punteado que aparece y desaparece, asociado con granates y verdes”.
Un puntillismo floral de rojos
En las dos terrazas de piedra que flanquean el camino de césped del Jardín Rojo, “el puntillismo floral en tonos de rojo lo aportan los rosales, las dalias y las zinnias y, sobre todo, durante el mes de julio, la floración de la Crocosmia ‘Lucifer’, que con sus flores de un color diabólicamente rojo homenajean de forma especial a este jardín”, escribe el paisajista en su libro Lur Garden. La presencia permanente de verdes está asegurada con amplias zonas de Bergenia, Lonicera nitida, Ophiopogon, Miscanthus, masas de Erigeron karvinskianus, romeros rastreros... sobre las que destacan las plantas de follaje granate y rojizo, como los arces japoneses, el bananero rojo, las cañas de las Indias púrpuras, los cotinos, los ricinos...
Ensete ventricosum ‘Maurelli’*
Uno de los protagonistas del Jardín Rojo es este bananero de Abisinia de porte escultural y grandes hojas granates que aporta verticalidad y escala entre los tótems de acacia, marca propia de los proyectos de Lur Paisajistak. Su presencia se ha multiplicado gracias a la gran cantidad de vástagos que genera. En la foto, brilla a sus pies el punteado escarlata de las flores de una Begonia sempervirens ‘Dragon Wing’*, una vivaz de vida corta que se trata como anual.
Iresine herbstii *
Pocas plantas exhiben un follaje rojo tan luminoso como esta amarantácea de origen brasileño, en el que el púrpura oscuro contrasta con el más vivo de las nervaduras, peciolos y tallos. Esta vivaz perennifolia de vida corta, que puede alzarse unos 30-60 cm, aparece en la imagen junto a un amaranto que inicia su floración, un bananero granate, un Phormium tenax ‘Atropurpurea’ y una Lonicera nitida, de diminutas hojas persistentes verde claro.
Dahlia ‘Honka’
Entre la colección de dalias de Lur Garden destacan las ‘Honka’, de flores simples con los pétalos recurvados hacia arriba en torno al disco central amarillo. Esta forma de estrella y el follaje de color verde hierba confieren a las matas un aire silvestre. Es una vivaz de raíz tuberosa que puede alcanzar 90 cm de altura y florece desde mediados del verano hasta los primeros fríos. Como todas las bulbosas de floración estival, se plantan entre marzo y abril.
Crocosmia ‘Lucifer’*
La impactante floración de la Crocosmia masoniorum ‘Lucifer’ tiene su momento cumbre en julio, pero se prolonga hasta el otoño creando ese puntillismo floral que Íñigo busca conseguir con las tonalidades rojas más vivas. Esta bulbosa, una de las plantas clave del Jardín Rojo, produce además abundantes hojas acintadas verde claro, entre las cuales emergen las largas varas florales. En la foto, entre masas de Erigeron karvinskianus* y romero rastrero.
Lobelia ‘Queen Victoria’*
Este cultivar de Lobelia cardinalis es una vivaz de vida corta que emite un follaje entre verde y púrpura y racimos de flores de un brillante color escarlata a lo largo de racimos terminales que pueden alcanzar 90 cm. Florece desde junio hasta el otoño y es frecuente que se pierda, de modo que se suele manejar como anual. En el Jardín Rojo comparte parterre con la Canna ‘Black Night’, una caña de las Indias de grandes flores y hojas de colores semejantes.
Amaranthus
Los amarantos rojos y granates son parte sustancial de la paleta de anuales que proporcionan color al Jardín Rojo. Íñigo los considera incluso una planta estructural en el esquema de plantación. Prodigan sus densos penachos florales desde finales de julio hasta bien entrado el otoño y semillan copiosamente. Detrás, a la izquierda, asoman las hojas palmeadas del Ricinus communis ‘New Zealand Purple’, una anual que llega a alcanzar 3 m de altura.
* Cuenta con el Award of Garden Merit (AGM) de la Royal Horticultural Society por sus buenas cualidades jardineras.
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