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Las enfermedades y plagas que estropean tus tomates

El rey del huerto es productivo, agradecido, sabrosísimo… pero también un tanto complicado en cuidados: si se juntan humedad, calor y despistes de riego pueden surgir problemas. La buena noticia es que tener tomateras sanas sin tirar de química es posible. La clave es trabajar la prevención y el equilibrio: un huerto biodiverso funciona como un organismo vivo. Cuanto más ‘vivo’ esté el ecosistema —flores, fauna útil, suelo cubierto— más difícil lo tendrán los hongos y plagas.

El mĂ­ldiu o tizĂłn tardĂ­o se muestra en las hojas de las tomateras como unas manchas de aspecto aceitoso que se vuelven marrones. Foto: iStock

Texto_ Toni Jardón, creador del canal de YouTube La Huertina de Toni

Cuando aparecen hongos en las tomateras casi siempre indican exceso de humedad y falta de aireación. Y no solo por lluvia. Los riegos por aspersión, las hojas muy apretujadas, las plantas sin poda y un acolchado mal gestionado pueden crear el microclima perfecto para que un hongo se instale. Los dos hongos principales que afectan a este cultivo son el míldiu y el oídio.


Míldiu
o tizón tardío  Phytophthora infestans

• Cómo reconocerlo: aparecen manchas de apecto aceitoso en las hojas (en la foto de arriba), como si estuvieran mojadas, que se vuelven marrones. Si se observa el envés, en condiciones favorables se aprecia un moho blanquecino. Puede avanzar rápido y afectar a tallos y frutos.

• Causa típica: la combinación de humedad alta y temperaturas suaves, de entre 10 y 25°. Días nublados + noches frescas = alerta.


Oídio
o cenicilla Familia  Erysiphaceae (foto 2)

• Cómo reconocerlo: se muestra como un polvillo blanco harinoso o ceniciento sobre el follaje. Las hojas amarillean y se debilitan. Aparece con noches húmedas y suelos secos, y a veces también con calor.


Tratamientos naturales contra los hongos

• Decocción de cola de caballo: rica en sílice, no hace magia pero fortalece los tejidos vegetales y dificulta el avance del hongo. Se pulveriza sobre la planta.

• Bicarbonato de sodio: sirve de ayuda porque al cambiar el pH de la superficie foliar, al hongo le cuesta más prosperar.

• Fungicida de leche: ejerce cierta acción fungicida por su contenido en sales y amino-ácidos y es muy útil como apoyo, sobre todo para controlar el oídio. Se obtiene diluyendo dos partes de leche por ocho de agua y se aplica por pulverización sobre las hojas.

• Purín de ortigas: es un clásico del huerto ecológico, ideal como refuerzo preventivo. Se ha de aplicar preferentemente en riego, es decir, al pie de las tomateras, para fortalecerlas desde dentro. Si se usa en pulverización foliar debe ser en dosis suaves y siempre a primera hora del día o al atardecer para evitarles a las plantas quemaduras y estrés.


Plagas más comunes y control biológico

En este caso, antes que combatir las plagas mediante insecticidas, se busca romper su ciclo y reforzar a los aliados del huerto. Cuando el huerto tiene flores, refugios y diversidad, los insectos útiles trabajan a favor.


Polilla del tomate  Tuta absoluta
 (foto 3)

• Cómo reconocerla: en las hojas se ven galerías transparentes (minas), como caminos serpenteantes. En los frutos se aprecian agujeros y zonas blandas que acaban pudriéndose.

• Control orgánico: Aplicando Bacillus thuringiensis cuando las larvas son pequeñas y mojando bien el envés de las hojas.


Pulgón o áfidos Familia  Aphididae
(foto 4)

Mosca blanca Familia  Aleyrodidae (foto 5)

• Cómo reconocer la plaga: las hojas se ven deformadas o amarillentas y con una melaza pegajosa que luego puede dar pie a que aparezca el hongo negrilla. Si se observan hormigas hay que sospechar: suelen pastorear u ordeñar a los pulgones para alimentarse de sus secreciones dulces.

• Remedio orgánico: pulverizar jabón potásico sobre las plantas para degradar la capa externa de los insectos blandos. Tanto con los hongos como con las plagas es importante aplicar los tratamientos preventivos antes y a mediados del cultivo para ir por delante, ya que una vez que han hecho acto de presencia es más difícil controlarlos.


Fisiopatías (no todo son bichos)

A veces la tomatera enferma y no hay ningún patógeno detrás.


Podredumbre apical

Esa mancha oscura y hundida en la base del fruto no suele ser un hongo sino una deficiencia de calcio funcional causada por riegos irregulares: la planta no puede transportar bien el calcio si se alternan la sequía y el atracón de agua.

• Solución: riegos regulares, acolchado o mulching, y evitar el exceso de nitrógeno.


Exceso de calor

Si las hojas de la tomatera se enrollan hacia arriba puede tratarse de un mecanismo de defensa para reducir la transpiración.

• Solución: ajustar el riego, brindarle sombra ligera durante las olas de calor mediante mallas de sombreo o pantallas, y evitar podas agresivas en pleno pico de altas temperaturas. 


El papel de la fauna aliad
a

Las mariquitas adultas y sus larvas (en la foto 4) y las crisopas son grandes devoradoras de pulgones. Por lo tanto, es importante crear condiciones para atraerlas. Si en el huerto florecen caléndulas, hinojo, eneldo, facelia... y plantas cuanto más diversas mejor, tendrán más motivos para quedarse (más información en Las múltiples funciones de las plantas de flor en el huerto. Ofrecer comida y casa a la fauna útil asegura su presencia y su actividad equilibrando poblaciones y ahorrando pulverizaciones. Otra opción recomendada es instalar un hotel de insectos.


Prevención: el ‘escudo’ del huerto orgánico

La prevención representa el 80% del éxito y además ahorra trabajo:

• Asociación de cultivos: plantar juntos tomate y albahaca ayuda a confundir y repeler algunos insectos (y además huele genial). Los tagetes son clásicos para reducir la presión de los nemátodos que se alimentan de la raíz y para ahuyentar insectos perjudiciales.

• Poda de aireación: quitar chupones si se desea guiar la planta y, sobre todo, eliminar las hojas bajas, que rozan el suelo, facilita una buena circulación del aire.

• Acolchado o mulching: cubrir de paja, restos de siega seca o rastrojos el suelo del huerto contribuye a mantener una humedad estable y a reducir el estrés hídrico.

En resumen: tomate sano = suelo cubierto, planta aireada y huerto biodiverso. Con esto, la mitad de las batallas ni hay que empezarlas.

En la sección eco de productos fitosanitarios de los centros de jardinería están disponibles el jabón potásico, el purín de ortigas y el extracto de equiseto, así como soluciones curativas como los fitosanitarios ecológicos.

  • OĂ­dio o cenicilla (foto 2)
    OĂ­dio o cenicilla (foto 2)

    El oĂ­dio se manifiesta como un polvillo blanco harinoso o ceniciento sobre el follaje. Las hojas amarillean y se debilitan. Aparece con noches hĂșmedas y suelos secos, y a veces tambiĂ©n con calor.
    Foto: Scott Nelson

  • Polilla del tomate (foto 3)
    Polilla del tomate (foto 3)

    La Tuta absoluta en las hojas se ven galerías transparentes (minas), como caminos serpenteantes. En los frutos se aprecian agujeros y zonas blandas que acaban pudriéndose.
    Foto: Shutterstock

  • Pulgones y larva de mariquita (foto 4)
    Pulgones y larva de mariquita (foto 4)

    Los pulgones son ĂĄfidos que succionan la savia de la tomatera y la debilitan. Las mariquitas en estadio larvario (en la foto)y adulto se alimentan de ellos contribuyendo a su control biolĂłgico.
    Foto: iStock

  • Mosca blanca (foto 5)
    Mosca blanca (foto 5)

    La mosca blanca es otro ĂĄfido que afecta a los cultivos de tomates.
    Foto: iStock

Reportaje completo nº 108 >> página 56