¿Qué es la gestión integrada de plagas y enfermedades?
Controlar las plagas y enfermedades que afectan a las plantas del jardín y el huerto respetando el entorno natural y la biodiversidad: esta es hoy una de las preocupaciones más comunes entre un número creciente de profesionales y aficionados al mundo verde. Su gestión integrada proporciona un conjunto de soluciones menos agresivas para el medio ambiente. El horizonte a medio y largo plazo es establecer o recuperar el equilibrio biológico.

Texto_ Andrea Herrero, ingeniera agrónoma y paisajista
El número cada vez mayor de gente concienciada sobre la necesidad de cuidar el entorno natural ha impulsado en los últimos años la investigación de más recursos respetuosos con el medio ambiente y dejar de lado el uso de químicos demasiado agresivos. El avance en técnicas de gestión integrada de plagas y enfermedades en la agricultura ha hecho que hoy se pueda aplicar también en jardinería, con una complejidad añadida: en parques y jardines podemos encontrarnos con muchas especies de plantas diferentes, cada una con sus plagas y enfermedades, lo que complica su gestión.
Seleccionar las plantas adecuadas
Un jardín sano empieza por una selección correcta de especies, fundamental de cara a su longevidad y estado general. Siempre se adaptarán mejor las especies autóctonas o que provengan de climas similares, que las que se fuercen a vivir en un entorno que no es el suyo.
Limpieza y plantas sanas
Para mantener la zona verde en buenas condiciones es esencial la limpieza. Para que las plantas se mantengan sanas las podas se deben realizar correctamente y con herramientas siempre limpias, de forma que no se infecten otras plantas. Se debe evitar además la acumulación de hojas, malas hierbas o suciedad.
La importancia del suelo
Un buen suelo facilita que las plantas puedan crecer en las mejores condiciones. En ese sustrato, que es el medio donde se extiende el sistema radical, donde la planta se nutre y se sustenta, puede haber hongos, bacterias y otros seres microscópicos que pueden afectar negativamente a su desarrollo. Para mejorar las condiciones del suelo es de gran ayuda el uso de nutrientes de buena calidad, como los que aportan los abonos orgánicos. Pero, además, se puede recurrir a mejoradores del suelo, que suelen ser una mezcla de hongos y bacterias beneficiosos que actúan de dos maneras diferentes: por un lado, por competencia directa, es decir, el espacio que ocupen las hifas de los hongos beneficiosos no podrá ser ocupado por otro hongo. En segundo lugar, creando una simbiosis con las raíces de las plantas, lo que las ayuda a captar mejor los nutrientes y el agua existente en el suelo, y produciendo sustancias que mejoran el crecimiento.
Cómo controlar las plagas comunes
Las plagas más comunes en la parte área de las plantas —tallos, hojas, flores, frutos— son los pulgones, cochinillas, psilas, chinches, araña roja y las larvas de algunos lepidópteros (mariposas y polillas). Para luchar contra ellas sin recurrir necesariamente a productos químicos se pueden emplear diversos métodos:
• Físicos: Por ejemplo, trampas de feromonas o cromáticas, que atraen a los insectos plaga. También barreras físicas, como las redes de protección.
• Manuales: Los insectos de mayor tamaño, como las larvas de los lepidópteros, se pueden quitar a mano. La retirada manual de algunos insectos, hojas con puestas o infectadas, es de gran ayuda para contribuir al equilibrio del jardín.
• Control biológico: Se trata de recurrir a depredadores y parasitoides de la plaga en concreto, lo que comúnmente llamamos enemigos naturales (ver arriba).
• Productos respetuosos con el medio ambiente: El jabón potásico, por ejemplo, ayuda sobre todo a controlar pulgones y cochinillas y viene bien para limpiar las hojas con melaza donde crece el hongo negrilla, que cubre las hojas y dificulta la fotosíntesis. Contra algunos hongos también se utiliza el aceite de neem. Estos productos se pueden conseguir en los centros de jardinería.
El objetivo: un jardín equilibrado
Todos estos recursos apuntan a alcanzar un equilibrio en el jardín. Aunque se trate de un objetivo a medio o largo plazo, los beneficios tanto ambientales como para la gestión del propio espacio verde son muy positivos. El equilibrio en el jardín se consigue cuando:
• Existe un buen estado de salud del suelo y las plantas.
• Los enemigos naturales de las plagas son capaces de mantener su población bajo control.
• Existe un control de los tratamientos necesarios. Para alcanzar el equilibrio es importante tener organizados todos los trabajos que exige el jardín o el huerto: limpieza, podas, sueltas de insectos beneficiosos...y siempre en la mejor época del año.
Los ‘enemigos naturales’ de las plagas
Recurrir a enemigos naturales en nuestras zonas verdes es algo que a veces cuesta un poco comprender, ya que la presencia de insectos en el jardín no se suele ver con buenos ojos. Sin embargo, es importante que empecemos a darnos cuenta de que muchos de ellos, aparte de ser totalmente inofensivos para el ser humano, están realizando una labor clave para el equilibrio natural como depredadores de plagas.
• Mariquitas y otros coccinélidos: Son grandes depredadores de pulgones y cochinillas, tanto en fase de larva como de adulto.
• Anthocoris nemoralis: Es una chinche (en la foto de abajo) que depreda preferentemente psilas, una plaga que afecta a muchos frutales. En ausencia de su presa preferida, puede devorar trips, pulgones, ácaros y huevos de lepidópteros.
• Sírfidos: Se parecen a las avispas, pero con un vuelo muy característico, en el que parecen quedarse quietos en el aire. En su fase larvaria se alimentan de pulgones, cochinillas, psilas y mosca blanca.
• Crisopas: Son grandes depredadores de pulgones, aunque también pueden alimentarse de mosca blanca, trips y huevos de lepidópteros.
• Amblyseius californicus: Es un ácaro depredador de otros ácaros, como la araña roja, cuyos huevos depreda en la foto del centro.
Pero, además, los pájaros insectívoros (como la abubilla de la foto de abajo), lagartijas, salamanquesas, erizos, murciélagos y otros animales también contribuyen en gran medida a mantener el equilibrio del jardín. A mayor biodiversidad, mayor equilibrio.
Los tratamientos de endoterapia evitan la dispersión del fitosanitario en el medio ambiente.
Más información:
• Son insectos útiles, ¡no los mates!