Descripción
Algunas, como la Dianella brevicaulis y la Dianella revoluta, de hojas largas y muy finas, se parecen a las gramíneas perennifolias; otras, como la Dianella tasmanica (de follaje variegado en la foto), al Phormium, el llamado lino de Nueva Zelanda. Pero, además, las dianelas ofrecen una bella floración en forma de diminutas flores azuladas que recuerdan a las de los hemerocallis, de los que son parientes, seguidas de racimos de bayas de color índigo. Son plantas todoterreno, muy apreciadas en la jardinería mediterránea por su resistencia a la sequía, el calor y el viento salino. El género es nativo principalmente de las zonas de clima mediterráneo marítimo de Australia y Nueva Zelanda. Son de bajo mantenimiento y no suelen padecer plagas y enfermedades.
Estructura, follaje, flores y frutos
Las dianelas son vivaces con forma de fuente o penacho, provistas de rizoma o raíces fibrosas. Las hojas, largas y acintadas, pueden lucir tonalidades verdes, glaucas —como la Dianella revoluta, la Dianella caerulea y sus cultivares—, con listas blancas —como las Dianella tasmanica ‘Wyeena’ y ‘Variegata’—, o con la base de las hojas de color rojo lacre, como la ‘Tas Red’. Durante la primavera y el verano emergen de las matas largas y ramificadas panículas con grupos de florecillas de color azul, violeta, lila o blanco, dotadas de prominentes estambres amarillos en llamativo contraste. Resultan muy atractivas para las abejas y mariposas y dan pie a bayas generalmente de un brillante color azul.
Cultivo y cuidados
En semisombra se desarrollan mejor que al sol, donde crecen menos. Son perennifolias pero pueden perder el follaje según la intensidad del frío, aunque suelen rebrotar desde el rizoma. Aceptan una amplia gama de suelos, de riqueza media o pobres, frescos o secos, siempre que drenen bien, ya que son muy sensibles al encharcamiento, que puede producir la pudrición del aparato radicular. Una vez establecidas soportan la sequía —en especial la Dianella revoluta, que puede vivir prácticamente sin riego—, pero todas agradecen los suelos frescos y los riegos regulares profundos. Conviene acolchar el sustrato con grava. No precisan poda, pero ayuda a regenerar las matas promoviendo el desarrollo de follaje nuevo y una forma más compacta. Se reproducen separando los hijuelos.
Usos
Son óptimas como cubresuelos en semisombra seca, incluso bajo los árboles, donde se extienden lentamente gracias a sus rizomas rastreros. Viven bien en maceta. La Dianella brevicaulis y Dianella caerulea ayudan a estabilizar los suelos arenosos.
Fotos: James Baker; iStock