BUSCA TU CENTRO DE JARDINERÍA MÁS CERCANO

Fichas de plantas

Consulta las características y cuidados de las plantas ornamentales

Zonas 11-12, temp. ideal 18-25º
Mucha luz, fuera del sol directo
Suelo humífero, ácido, bien drenado
Riego regular
Follaje coriáceo perenne
Flor: junio-agosto
DE LA AMÉRICA TROPICAL
Las exigencias de cultivo de la Aphelandra squarrosa se entienden mejor cuando se tienen en cuenta las condiciones en las que vive en las zonas más cálidas y húmedas de Brasil. Forma parte de un género de la familia de las Acantáceas que abarca unas 170 especies nativas de la América tropical y subtropical, que tienen en las inflorescencias en espiga una de sus señas de identidad. En los jardines tropicales y en los invernaderos del resto del mundo es frecuente encontrar la A. sinclairiana, llamada camaroncillo, reina de Panamá —aunque su hábitat también abarca las selvas lluviosas de Costa Rica— o afelandra coral por sus llamativas flores. En ellas, el rojo anaranjado de las brácteas se mezcla con el rosado o magenta de las flores, en el extremo de las ramas de unos arbustos muy frondosos, que pueden alcanzar entre tres y seis metros de altura.
Plantas de interior

Aphelandra squarrosa

Afelandra, Planta cebra

Descripción

Por las listas blancas que surcan sus grandes hojas, la Aphelandra squarrosa recibe el nombre común de planta cebra. Este arbusto tan decorativo de origen brasileño se suele cultivar como planta de interior o en invernaderos, excepto en las zonas muy cálidas, donde las temperaturas y la humedad le permiten vivir al aire libre. El frío y la sequedad ambiental son precisamente su talón de Aquiles: empieza a sufrir cuando el termómetro baja de 15º o el aire es muy seco.

Matas y follaje

Los ejemplares disponibles en los centros de jardinería son compactos y suelen medir entre unos 25 y unos 70 centímetros de altura; en su hábitat natural pueden aproximarse a los dos metros. Las hojas son perennes, gruesas, de textura coriácea y superficie brillante, con las nervaduras marcadas con trazos blancos. Existen numerosos cultivares, en los que varía la tonalidad y la forma de las hojas.

Flores

Brácteas imbricadas y flores tubulares amarillas, adaptadas al largo pico de los colibríes de su región de origen, forman las cortas espigas florales terminales que constituyen otra de sus características. Pueden durar entre uno y dos meses. En algunos cultivares, las brácteas exhiben tonos rojizos en los márgenes.

Cultivo y cuidados

Debe situarse en un ambiente muy luminoso, pero alejada del sol directo para evitar quemaduras.

El sustrato ha de ser rico en turba ácida, humífero y con excelente drenaje para que los riegos, que han de ser regulares, lo mantengan siempre húmedo pero sin encharcarlo.

El exceso de agua puede provocar pudrición en las raíces. Lo más recomendable es regarla por inmersión introduciendo el tiesto en un cubo con cuatro dedos de agua templada y libre de cal. Aunque no necesita pasar un periodo de reposo, entre noviembre y enero agradecerá recibir menos riego.

Soporta muy mal el frío y las corrientes de aire y lo acusa perdiendo las hojas. Su temperatura ideal se sitúa en 18-25º y necesita un alto grado de humedad ambiental, que se le puede proporcionar con un humidificador o pulverizaciones frecuentes. Es importante contrarrestar la sequedad que produce la calefacción.

Un abonado con fertilizante orgánico o para plantas verdes cada 15-30 días contribuirá a que se mantenga bonita.

Puede verse afectada por las cochinillas cerosa y algodonosa, que deben retirarse a mano, y la araña roja en ambientes muy secos (es importante revisar periódicamente el envés de las hojas, aumentar la humedad ambiental y aplicar un acaricida).

El follaje se debe limpiar con un paño humedecido con agua ligeramente jabonosa, nunca con abrillantadores.

Foto: Floramedia

Otras fichas

Ficus carica Higuera
Arbustos y trepadoras Fuchsia x hybrida Fucsia o pendientes de la reina