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Convierte en dulces tus kumquats y calamondines

Estas decorativas naranjitas tienen una piel fina tan aromática como dulce y de inigualable sabor cítrico. La pulpa, en cambio, es muy ácida, pero no más que la de un limón. No solo se pueden comer crudas —al menos la piel—, sino que además sirven para elaborar granizados, mermeladas y confituras. ¡Aprovecha que maduran en estos meses para probar estas recetas!

Con los kumquats y calamondines se pueden elaborar deliciosas mermeladas caseras. Foto: Shutterstock

Mermelada de kumquats

Ingredientes

500 g de kumquats o calamondines

500 g de azúcar

500 g de agua

3 g de ralladura de limón

40 g de zumo de limón

Opcional: canela en rama, jengibre, clavo de olor, vainilla en vaina

Elaboración

• Escoge frutos maduros pero firmes y lávalos cuidadosamente con agua.

• Córtalos a lo largo por la mitad.

• Ayúdate con la punta de un cuchillo para retirar la pulpa sin romper la piel, y resérvala en un bol. No tires las semillas, que son ricas en pectina.

• Corta las pieles a lo largo en tiritas o en trocitos.

• Vuelca la pulpa sobre una tela fina o una redecilla de algodón y átala bien. Con ella obtendrás pectina, que es un gelificante natural.

• Pon las pieles cortadas y el hatillo con la pulpa en una cacerola honda no muy grande. Añade el agua y deja reposar toda la noche a temperatura ambiente.

• Al día siguiente, deja que cueza a fuego lento durante unos 25 minutos, sin tapar. Retira la espuma que se vaya formando para que la mermelada quede brillante.

• Si quieres un sabor especiado añade ahora un palo de canela, un clavo de olor, un trocito de vaina de vainilla, o jengibre rallado.

• Mantén la cocción a fuego lento 20 minutos más y continúa retirando la espuma.

• Cuando se cumplan 45 minutos de cocción en total retira el hatillo y comprueba que las tiritas de piel estén enteras y no muy blandas.

• Deja que se enfríe un poco y exprime el hatillo (sin abrirlo) sobre un bol para obtener la pectina.

• Añade el azúcar y la pectina a la cacerola donde siguen las tiritas de piel, y a continuación la ralladura y el zumo de limón, que ayudará a que se active la pectina. Revuelve bien y baja con una espátula lo que haya quedado en los laterales de la cacerola.

• Pon al fuego sin tapar hasta que la cocción alcance 105º, que es cuando se considera que la mermelada está lista. Para saber si ha alcanzado el punto adecuado no es imprescindible un termómetro de cocina, basta tomar una muestra con una cuchara pequeña y volcarla dentro de un bol frío: si parece gelificada, no líquida, es que ya está perfecta.


‘Kinkan no kanroni’, kumquats caramelizados al estilo japonés

Kinkan es el nombre que dan a los kumquats en Japón y kanro-ni significa cocido en almíbar. El kinkan no kanroni es uno de los dulces tradicionales del día del Año Nuevo.

Ingredientes

500 g de kumquats o calamondines

275 g de azúcar

Agua

1 cucharada de vinagre

Opcional: jengibre

Elaboración

• Escoge frutos maduros pero firmes y lávalos cuidadosamente con agua.

• Quítales el cáliz con la punta de un cuchillo o un palillo, y hazles tres o cuatro pequeños cortes verticales sin llegar a los extremos.

• Para ablandar la piel déjalos cocer 3 minutos en agua en ebullición, refréscalos con agua fría y escúrrelos.

• Apriétalos suavemente para que asomen las semillas y puedas eliminarlas con la ayuda de un palillo o la punta de un cuchillo.

• Pon los kumquats en una cacerola no muy grande y vierte agua hasta cubrirlos. Lleva a ebullición y baja la temperatura para que se cocinen 15 minutos a fuego lento.

• Añade el azúcar y el vinagre y deja que sigan cociendo a fuego lento (no deben hervir) otros 15 minutos hasta que se haga el almíbar y los kumquats se vuelvan traslúcidos. Puedes añadir una pizca de jengibre fresco rallado si quieres algo más especiado. Durante todo este proceso ve eliminando la espuma que se forme. Si notas que falta agua, añade poco a poco la que sea necesaria hasta que la textura de la fruta y el punto del almíbar sean de tu gusto. Puedes dejarlos en un almíbar ligero o caramelizarlos más.

Los kumquats confitados resultan deliciosos solos y enteros, o cortados en trocitos como topping sobre helados o panna cotta.


Kumquats y calamondines

Como todos los cítricos, el kumquat (género Fortunella) y el calamondín (x Citrofortunella mitis, Citrofortunella microcarpa) provienen del Lejano Oriente. Según la especie y el cultivar, los frutos del kumquat pueden ser alargados —los más típicos— o redondeados. En cambio, los del calamondín (en la foto e abajo), producto del cruzamiento de un kumquat (Fortunella margarita) con un mandarino (Citrus reticulata) son siempre redondos, tanto que la planta parece un naranjo en miniatura. Ambos, con el permiso de los limoneros, son los cítricos más habituales en las terrazas por su adaptación a la vida en maceta y su buena respuesta a la poda cuando hace falta. Necesitan sol, caso contrario no florecen y por lo tanto no fructifican, y soportan las heladas ligeras y cortas. Sus frutos, amarillos o anaranjados, maduran durante el otoño y el invierno y suelen mantenerse mucho tiempo en la planta, incluso de un año a otro. Son ricos en vitamina C y antioxidantes.

Más información

Ficha: Kumquat (Fortunella spp.)

Ficha: Calamondín (x Citrofortunella mitis, Citrofortunella microcarpa)

Cómo cuidar los cítricos en invierno

  • Kinkan no kanroni
    Kinkan no kanroni

    En Japón, los kumquats caramelizados se consumen tradicionalmente durante la celebración del Ańo Nuevo.
    Foto: Shutterstock

  • Calamondín: un naranjo en miniatura
    Calamondín: un naranjo en miniatura

    Los frutos del calamondín, producto del cruzamiento de un kumquat y el mandarino, son redondos y de piel fina y aromática.
    Foto: Shutterstock

Reportaje completo nº 97 >> página 56