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Fichas de plantas

Consulta las características y cuidados de las plantas ornamentales

Entre 18 y 30º, no menos de 15º
Semisombra luminosa
Fresco, bien drenado (turba y perlita)
Riego según la época del año
Follaje perenne
Floración: rara vez en interiores
LA CEBRA, EL TIGRE Y LA MANTARRAYA
A la Alocasia zebrina le han salido competidoras entre las alocasias de tallos manchados: la tigrina, tigrina superba y reticulata. Sin embargo, no se trata de especies diferentes, ni siquiera de cultivares registrados, sino de nombres comerciales que buscan destacar alguna singularidad dentro de las variegaciones de los pecíolos: dos tonos de verde (en la foto de arriba), marrón y crema (en la foto superior), gris y blanco traslúcido... Dentro de la alta variabilidad de la especie, típica de las alocasias, también caben diferencias en la forma de las hojas —más o menos alargadas— y en la homogeneidad del color, ya que algunas lucen patrones, como la forma reticulata. Otra alocasia muy novedosa es la A. macrorrhizos ‘Stingray’, cuyas hojas acorazonadas acaban en una aguzada punta que recuerda el aguijón de una mantarraya.
Plantas de interior

Alocasia zebrina

Planta cebra

Descripción

Esta singular alocasia de largos pecíolos acebrados y grandes hojas verdes triangulares (sagitadas) es hoy una de las plantas de interior que reinan en Instagram: se presta como pocas a dar un aire exótico a cualquier ambiente, eso sí, muy luminoso. Por su tamaño —desde los 40 cm a más de 1,5 m de altura— y forma de vaso es capaz de dominar un espacio convertida en su gran estrella verde. Si recibe los cuidados adecuados puede durar muchos años. Como ocurre con todas las alocasias, su savia es tóxica para humanos y mascotas.

Hojas y matas

Es en sus largos y carnosos pecíolos con listas irregulares transversales donde radica la originalidad de la Alocasia zebrina, pero no resultaría tan espectacular sin sus grandes hojas verdes en forma de punta de flecha, tacto coriáceo, superficie brillante y gruesas y marcadas nervaduras. Las hojas son planas y peltadas, es decir que el pecíolo se une a la lámina no en un punto del margen sino del envés y de forma perpendicular, lo que les permite distribuirse sin superponerse y formar matas de un aspecto muy atractivo. La flor de las alocasias es un espádice de color crema envuelto en una bráctea verde claro; no obstante, rara vez florece fuera de su hábitat y menos aún en interiores.

Cultivo y cuidados

Precisa un lugar cálido y luminoso, pero fuera del sol directo, que quema las hojas, y mucha humedad ambiental (es una planta endémica de Filipinas). Necesitará pulverizaciones diarias con agua libre de cal, destilada o de lluvia. El riego debe ajustarse según la época del año: más generoso en las semanas calurosas y reducido en invierno, cuando entra en dormancia. Es importante comprobar que el sustrato se perciba seco antes de volver a regar, y evitar que se acumule agua en él o en la base de la maceta (sobre todo si está dentro de un portatiestos sin agujeros de drenaje), lo que puede generar manchas en las hojas o la pudrición del rizoma. Una vez al mes, excepto en invierno, debería recibir guano líquido con el riego en dosis reducidas a la mitad. El gran enemigo de las alocasias es la araña roja, que se ve favorecida por la sequedad ambiental; es clave una revisión constante de las hojas. Las cochinillas también pueden afectarla. Cada dos años, aproximadamente, precisará un trasplante y la renovación del sustrato, sin olvidarse de cubrir la base del tiesto con una capa de drenaje.

Usos

En solitario, en un lugar de la casa que permita disfrutar de toda su belleza.

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