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Flor: septiembre-octubre

Hoja caduca

Temperatura media

Semisombra o sombra

Humífero, húmedo, bien drenado

Riego medio

DE UNA MUTACIÓN ESPONTÁNEA

Las formas púrpuras de la Actaea simplex, nativa del este de Asia, que conforman hoy el Grupo Atropurpúrea, son el fruto de una mutación que se produjo espontáneamente en un vivero de Surrey (Inglaterra) en 1932, según cuenta el escritor y paisajista Noël Kingsbury en su libro Garden Flora. La primera que apareció lleva incluso el nombre del vivero, Elstead, aunque “la fama tuvo que esperar hasta los años 90, cuando muchas otras mutaciones similares empezaron a aparecer a medida que crecía la escala de la producción comercial del género”, comenta el autor. Últimamente, el género Actaea ha absorbido a todas las especies del Cimicifuga, de allí que Actaea simplex y Cimicifuga simplex sean ahora sinónimos, no sin las objeciones de algunos expertos.

Reportaje completo

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página 43

verdeesvida nº 83

PLANTAS DE FLOR

Actaea simplex Grupo Atropurpurea, Cimicifuga simplex

Hierba de San Cristóbal

Descripción

Sus hojas de color borravino y sus largos racimos florales blancos con aspecto de esponjosas espigas han convertido a los cultivares del Grupo Atropurpúrea de la hierba de San Cristóbal en una presencia habitual en los jardines de vivaces. Las flores son perfumadas y se elevan sobre las matas al acabar el verano. Esta herbácea perenne posee un vigoroso rizoma que es capaz de sobrevivir a temperaturas de -34º (zonas 4-8) y rebrotar en primavera. Las matas son muy densas y, según el cultivar, pueden alcanzar en flor entre 1,20-1,50 metros, como el ‘Brunette’* de la foto, y 2,50 metros, como el ‘James Compton’*. Tardan entre dos y cinco años en conseguir su altura máxima.

 

Hojas

Las hojas son compuestas, formadas por tres o cinco foliolos acabados en punta, muy recortados y con los márgenes dentados. En el cultivar ‘Brunette’, el de follaje más oscuro, el pecíolo es púrpura, el haz burdeos y el envés verde. En otros suele ser más verdoso o dorado.

 

Flores

Las minúsculas flores, provistas de finos pétalos y numerosos estambres, parecen pequeños pompones muy abiertos; suelen ser blancas y surgen de botones púrpuras o rosados, agrupadas en racimos muy verticales y densos a lo largo de finos pedúnculos de color burdeos. Son nectaríferas. Si se recortan las flores marchitas se prolonga la floración.

 

Cultivo y cuidados

Lo ideal es que reciban el sol de la mañana y permanezcan a resguardo de los rayos potentes del mediodía y la tarde. También viven bien en sombra. Requieren un sustrato rico en humus, ligero o arcilloso, profundo, bien drenado y capaz de retener la humedad; el pH es indiferente. Agradecerán el aporte abono orgánico un par de veces al año. Necesitan riego regular (sin encharcar) para que el suelo no se seque y el follaje no se queme. Al final de la floración o de la fructificación se deben recortar. Se propagan por semillas en otoño y división del rizoma al inicio de la primavera. Son plantas resistentes a las plagas y enfermedades.

 

Usos

Por el color de su follaje se utilizan en grupo en los jardines informales para realzar por contraste las especies de hojas claras o grises, los dorados de las gramíneas y sus espigas, y las plantas de floración amarilla o blanca. Florecen a la vez que los ásteres y sédums, con los que conviven sin dificultad.

* Cuentan con el Award of Garden Merit de la Royal Horticultural Society por sus cualidades jardineras.

Foto: Ellie Enking