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Tajinaste rojo: las flores ‘marcianas’ del Teide

En primavera, las enormes flores del tajinaste rojo apuntan al cielo de las Cañadas del Teide protagonizando uno de los espectáculos naturales más impactantes en una zona ya de por sí de una singular belleza.

En mayo, los tajinastes rojos en flor brindan un extraordinario espectáculo en las Cañadas del Teide. Foto: iStock / Sergio Hanquet

Es un endemismo de la isla de Tenerife que tiene en las rocosas Cañadas del Teide su hábitat natural. Durante los meses de primavera las inflorescencias en forma de largos y sinuosos conos del tajinaste rojo (Echium wildpretii) se elevan varios metros de altura —en algunos casos incluso hasta tres— en impactante contraste con los tonos minerales de la piedra volcánica. Raras flores de color sangre en el entorno de sobrecogedora belleza de la enorme caldera, coronado por el pico del gran volcán.

Esta planta de tan extravagante aspecto es una bienal que dedica su primer año de vida a desarrollar una densa y larga roseta formada por largas y finas hojas entre grises y azuladas, de aspecto afelpado.
Esta planta de tan extravagante aspecto es una bienal que dedica su primer año de vida a desarrollar una densa y larga roseta formada por largas y finas hojas entre grises y azuladas, de aspecto afelpado. Durante el segundo año invierte toda su energía en producir una única inflorescencia formada por miles de florecillas rojas muy ricas en polen y néctar para deleite de las abejas de la isla.


La miel de tajinaste

La cremosa y suave miel de Tenerife (cuenta con denominación de origen protegida) proviene de estas flores y de otras especies de tajinastes que crecen en la isla. Las abejas son agentes polinizadores esenciales para la supervivencia de estas plantas, ya que mueren al marchitarse la flor y necesitan generar las semillas que les permitirán reproducirse. Ya secas, las largas lanzas se convierten en etéreas siluetas fantasmales.

Flor emblemática y orgullo de Tenerife, el tajinaste rojo se puede observar también en La Fortaleza, el valle de Ucanca, las proximidades del parador nacional y en el encantador pueblecito de Vilaflor, a un paso del Teide.


Otros tajinastes canarios

El Echium wildpretii debe su nombre específico a Hermann Wildpret, el horticultor y diseñador de jardines suizo-alemán que en el siglo XIX fue botánico mayor del Jardín de Aclimatación de La Orotava, en Tenerife, cuyas colecciones amplió notablemente. El nombre tajinaste proviene del guanche y significa aguja.

Las islas Canarias atesoran unas 15 especies y subespecies de tajinastes endémicos. En La Palma se ha desarrollado la versión rosa pastel del Echium wildpretii, la subespecie trichosiphon. Hay también tajinastes de flor azul, como el Echium callithyrsum, endémico de Gran Canaria, y el Echium webbii, de La Palma, un bello arbusto con forma de candelabro, o de flor blanca, como el Echium simplex, tinerfeño. 

Más información:

El tajinaste azul de Madeira que enamora al Mediterráneo

  • Al atardecer
    Al atardecer

    La luz del atardecer acentúa la rareza de los tajinastes rojos.
    Foto: Freakyman

  • Gigantescas inflorescencias
    Gigantescas inflorescencias

    Cientos de florecillas ricas en néctar forman las gigantescas inflorescencias. Al fondo, la silueta del Teide.
    Foto: iStock / Sergio Hanquet

Reportaje completo nº 90 >> página 58